Jorge Teherán*
Ahora sí, las cosas se están poniendo buenas al interior del PRD.
Las posiciones de Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador se empiezan a encontrar y a dar encontronazos.
La lucha por la candidatura presidencial de la izquierda en México se volverá, en los próximos meses, encarnizada y, a pesar de que todos dicen que no va a pasar nada, el tradicional canibalismo que ocurre en ese sector de la política mexicana puede acabar con las aspiraciones de cualquiera.
Un análisis somero de lo que ha ocurrido con el PRD en los últimos meses nos muestra lo que puede pasar.
Jesús Ortega -que coordinó la campaña presidencial de López Obrador- se convirtió, de pronto, en el principal aliado del PAN y Felipe Calderón y, en un afán por sobrevivir, impulsó una serie de alianzas en las pasadas elecciones de julio que arrojaron resultados, por llamarlos de algún modo, raros.
Ortega es la cabeza de “Los Chuchos” quizá la más importante y numerosa corriente al interior del PRD que, sin embargo, se encuentra bajo el fuego del resto de corrientes que no comparte la manera en que este partido se ha movido.
Por ello, Ebrard se hizo de su corriente. Víctor Hugo Lobo Román, delegado de Gustavo A. Madero, presentó la semana pasada la ideología Fuerza Democrática como una nueva corriente perredista con miras a fortalecer la presencia del sol azteca en las próximas elecciones presidenciales de 2012. Aunque dijo que esa corriente apoyará al mejor aspirante entre López Obrador o Marcelo Ebrard, enarboló el trabajo del gobernante capitalino como la mejor opción para conducir al país.
Vamos, Marcelo ha decidió entrarle al juego sucesorio con sus subordinados para posicionarse delante de López Obrador y sus huestes.
El enfrentamiento es soterrado.
Continua...
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