AMLO es como una ex novia y Sicilia es como mi futura novia. Parte I
Y no me refiero al tipo de ex novia “Hija de Calderón” (aquella que nos hizo pedazos antes, durante y después de su sexenio sentimental); es más bien como la ex novia que se posicionó súbitamente en nuestra Jefatura de Gobierno, se desempeño de manera excelsa en el cargo, capoteó con nosotros decenas de adversidades y con ello, poco a poco fue escalando en las encuestas para alcanzar la Presidencia de nuestro corazón.
Sin embargo no todo era miel sobre hojuelas. Los cuadros tecnócratas y frívolos que imperaban alrededor de nuestra relación, cooptaron las instituciones a su disposición para inculparla de un crimen amatorio absurdo, y así desaforarla de nuestras entrañas para sacarla de la contienda.
Pero aquella maniobra maniquea sólo la fortaleció más en las preferencias amatorias, a tal grado que, al iniciar la campaña, era la predilecta para llegar a Los Pinos (sin albur).
Es en este grado cuando la trama llega a su punto más álgido. Dos seres recorriendo sus municipios y plazas públicas corporales, llenando de ilusiones e ideas de cambio a una multitud de esperanzas que habían callado durante tanto tiempo. Por instantes admites que vale cacahuate el resultado de la elección, puesto que por la campaña ya vivida podrías pensar que, en caso de que pierdan, aceptarías sin reclamos retirarte a dar clases de Historia a las nuevas generaciones.
Seguramente ya saben el momento al que me dirijo…
El día de la elección (que en la relación de pareja puede ser equiparado con el momento en que se pone a prueba la confianza y la fidelidad) ambos saben que solo hay de dos sopas, cambio o continuidad. La jornada acontece aparentemente sin pormenores, pero al caer la tarde las encuestas de salida arrojan cierta incompatibilidad de caracteres en algunas actas (o actos).
Conforme avanza la noche la incertidumbre y lo cerrado de la contienda los llevan a pensar que ha habido inconsistencias a lo largo del proceso, para concluir días después con la victoria del Desamor por un margen muy estrecho (digamos o.56%).
Ninguno de los dos puede creer el resultado; de inmediato impugnan la elección y se lanzan a crear un engendro relacional alterno que legitime la lucha de tanto tiempo. Pero la suerte ya estaba echada. Lentamente se han ido alejando, desgastando, radicalizando, a tal grado que un día despiertas y simplemente no recuerdas lo que te mantiene junto al ser que está a tu lado. Hablan otro idioma, ése lenguaje lateral y subversivo del que ama que antes los dos entendían, ahora son discursos sin saliva, el recuerdo de antiguas glorias…
El lunes prosigo comanches.
Clase Política: No te importamos, no nos importas. ¡2 de julio votamos en tu contra! XXXII
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